Domingo 26No te veréno te tendré;Te soñaréte inventaré...
Siendo las 21:47 horas algo dentro de mi exige que debo comer, me digo que hay prioridades; solo preparo café; un par de meses tiene mi relación con prodigiosa bebida, jure no usar endulzante que corrompiera su integridad, suelo decir "es para aminorar la miel de mis labios ó endulzar las palabras del poeta", pero no perdamos el hilo. Supongo que aprendí sin aprender, regreso entre sorbos de café amargo y la melancolía que provee la música...
He llegado con nuevos libros y como estoy solo, los dejo por doquier, recuerdo que necesito terminar La provincia perdida de Aguilar Camin, pero el café escasea... tengo ganas de escribir, y ahí es cuando comienza el delirio...
Escribo en el aire, atrapando palabras de los fantasmas que me olvidaron (llevo 4 noches sin escucharlos, se les extraña), muevo mis manos como quien dirige una orquesta, escribo en el aire. Hay demasiadas voces buscando mi escucha no creo que resistir mas, me dirijo al tocadiscos es momento de levitar con The Beatles en abbey road quizá eso me relaje...
Tomo el celular, estoy a punto de... y me detengo. De nuevo ese olor a café; no había regresado a la cocina para apagarlo (hasta el agua se me quema). Me tiro entre los libros y observo por ultima vez el reloj las 23:47 horas casi medianoche, casi una eternidad.
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